REHABILITACIÓN

La Rehabilitación Integral se basa en la consideración del inmueble preexistente como una infraestructura sobre la que resolver la obsolescencia a la que está sujeta para actualizarla (también a las exigencias legales) y dotarle de un nuevo ciclo de vida. En este sentido podemos llegar a identificarla también con el término Reciclaje Arquitectónico.

En función del tipo de obsolescencia a la que se ve sometido el inmueble en cuestión podemos subdividir la rehabilitación integral en cuatro campos básicos:

REHABILITACIÓN ESTRUCTURAL Y FUNCIONAL

REHABILITACIÓN EN ACCESIBILIDAD

REHABILITACIÓN ENERGÉTICA

Ante una Rehabilitación Integral es Realizamos un Plan estratégico de Intervención, que permita conciliar las fases de intervención en el tiempo y el espacio para evitar incompatibilidades, garantizar la máxima eficacia de intervención y muy importante para poder adaptarse a las disponibilidades económicas de la propiedad o comunidad.

El Reciclaje Arquitectónico engloba variaciones volumétricas y puede llegar incluso a considerar un cambio de uso global; es decir, por ejemplo un inmueble predominantemente residencial, debido a su elevado grado de obsolescencia puede convenir una conversión a uso terciario, por ejemplo hotelero o de oficinas. Realizamos estudios y propuestas de Reciclaje Arquitectónico para Entidades Bancarias, Inmobiliarias y Promotores.

El Reciclaje Integral de Barriadas pretende igualmente dotar de un nuevo ciclo de vida a ciertas áreas degradadas y obsoletas fundamentándose en una intervención a la escala de un conjunto residencial con cierta identidad y de una manera global: a nivel social, urbano y arquitectónico.

CTE Parte I – Capítulo 2. Ámbito de aplicación
4. A estos efectos, se entenderá por obras de rehabilitación aquéllas que tengan por objeto actuaciones tendentes a lograr alguno de los siguientes resultados:
a) la adecuación estructural, considerando como tal las obras que proporcionen al edificio condiciones de seguridad constructiva, de forma que quede garantizada su estabilidad y resistencia mecánica;
b) la adecuación funcional, entendiendo como tal la realización de las obras que proporcionen al edificio mejores condiciones respecto de los requisitos básicos a los que se refiere este CTE; o
c) la remodelación de un edificio con viviendas que tenga por objeto modificar la superficie destinada a vivienda o modificar el número de éstas, o la remodelación de un edificio sin viviendas que tenga por finalidad crearlas.
5. Se entenderá que una obra es de rehabilitación integral cuando tenga por objeto actuaciones tendentes a todos los fines descritos en este apartado.
El proyectista deberá indicar en la memoria del proyecto en cuál o cuáles de los supuestos citados se pueden inscribir las obras proyectadas y si éstas incluyen o no actuaciones en la estructura preexistente; entendiéndose, en caso negativo, que las obras no implican el riesgo de daño citado en el artículo 17.1.a) de la LOE.